Nuestra historia
Cómo un grupo de familias convirtió una crisis en un café lleno de propósito.
A comienzos de 2026, en plena crisis energética de Cuba, un plan de ahorro de combustible reajustó el trabajo estatal y dejó a muchos jóvenes con discapacidad intelectual sin actividad, en casa. Entre ellos, un grupo de chicos con síndrome de Down y autismo que habían encontrado en el trabajo un motivo para levantarse cada mañana.
Mariolis Escobar —directora del proyecto inclusivo Cielos Abiertos y madre de Liván Valle, un joven con síndrome de Down— no se resignó. Junto a su familia y a otros padres, decidió abrir un café para que sus hijos volvieran a tener un lugar donde trabajar, aprender y sentirse útiles. El 21 de marzo de 2026, Liva abrió sus puertas en el Vedado.

“Queríamos que nuestros hijos tuvieran un lugar donde ser ellos mismos, donde fueran capaces.”— Familia fundadora · Proyecto Cielos Abiertos
Por qué se llama Liva
El nombre honra a Liván Valle, uno de los anfitriones del café. Él lo resume mejor que nadie: “Ellos son las almas del proyecto”. Liva es, ante todo, el lugar de estos jóvenes.

Una familia que sostiene el sueño
Detrás de cada jornada está toda la familia Liva, que también encuentra tiempo para celebrar: cumpleaños, paseos y momentos que los unen. El café nunca camina solo.
Nuestro camino
La crisis deja a un grupo de jóvenes con discapacidad sin actividad laboral. Nace la idea del café.
Liva abre sus puertas en la esquina de Mazón y Neptuno, en el Vedado, con su fachada amarilla.
La agencia EFE cuenta la historia y se replica en todo el mundo hispano.
Liva sigue creciendo, con el sueño de emplear y ayudar a más personas con discapacidad.





