Las almas del proyecto

Ellos son el corazón de Liva. Anfitriones capaces, con nombre, sueños y una sonrisa que se sirve con cada taza.

Liván Valle

“El café lleva mi nombre. Recibir a la gente me hace feliz.”

Richard Pérez

24 años

“Quiero ser cocinero. Yo soy capaz.”

Martha Fernández

27 años

“Aquí tengo mi trabajo y mis amigos.”

Claudia Sosa

33 años

“Me encanta atender cada mesa con cariño.”

Andy Muñoz

22 años

“En Liva me siento parte de un equipo.”

Un equipo que acompaña

Junto a ellos trabajan una especialista en educación especial y una psicóloga, además de las familias. Los turnos rotan para que cada joven trabaje varias veces por semana, a su propio ritmo.

El equipo de Liva, con uniforme, recorre una calle de La Habana Vieja
Orgullo

Con la cabeza en alto por La Habana

Uniformados y orgullosos, los anfitriones de Liva se han formado y han servido en lugares emblemáticos de la ciudad. Cada oportunidad confirma lo mismo: cuando se confía en ellos, responden con profesionalismo.

Rostros de Liva

La familia completa

Alrededor de una docena de jóvenes de entre 20 y 35 años. Las fotografías y los nombres se publican con el consentimiento de las familias.

Ven a conocerlos en persona