Con la cabeza en alto por La Habana
Uniformados y orgullosos, los anfitriones de Liva se han formado y han servido en lugares emblemáticos de la ciudad. Cada oportunidad confirma lo mismo: cuando se confía en ellos, responden con profesionalismo.
Ellos son el corazón de Liva. Anfitriones capaces, con nombre, sueños y una sonrisa que se sirve con cada taza.
“El café lleva mi nombre. Recibir a la gente me hace feliz.”
“Quiero ser cocinero. Yo soy capaz.”
“Aquí tengo mi trabajo y mis amigos.”
“Me encanta atender cada mesa con cariño.”
“En Liva me siento parte de un equipo.”
Junto a ellos trabajan una especialista en educación especial y una psicóloga, además de las familias. Los turnos rotan para que cada joven trabaje varias veces por semana, a su propio ritmo.
Uniformados y orgullosos, los anfitriones de Liva se han formado y han servido en lugares emblemáticos de la ciudad. Cada oportunidad confirma lo mismo: cuando se confía en ellos, responden con profesionalismo.